MIS VIAJES: 3 días de risas en Aarhus (Dinamarca)

Dicen que para pasarlo bien en un viaje lo más importante es la compañía. Yo puedo asegurar que no hay cosa más cierta. Hoy voy a contar la experiencia de un viaje que podía parecer muy normalito y que sin embargo ha sido de los mejores que he vivido. Mis 3 días en Aarhus (Dinamarca).
Tengo la suerte de tener un grupo de amigos/as geniales y tan viajeros y aventureros como yo… de esos que se apuntan a un bombardeo. Así que a comienzos de Diciembre del 2006 vimos unos pasajes de una aerolínea “low cost” a Dinamarca por 26€. Corrimos la voz entre nuestra gente y a los pocos días, sobre el 15 de Diciembre volábamos 10 colegas rumbo a Aarhus, la segunda ciudad más grande del país, asentada en una bahía de la costa este de Jutlandia, que tiene una de las vistas más pintorescas de Dinamarca. Una combinación de ambiente escandinavo, estilo europeo y humor danés que la hace ideal como destino para hacer una escapadita de risas, fiesta y cachondeo. De hecho es un conocido destino universitario erasmus, con más de 40.000 estudiantes.
Para empezar aterrizábamos ya bien entrada la noche en un aeropuerto en medio de la nada, Malmo, a bastantes kms de la ciudad. Llegamos en coches del alquiler hasta el hotel que ya de por sí era un show… “Luxury Cabins” se llamaba. Y desde luego que estaba todo impecable, nuevo y reluciente, pero lo de “cabins” era textual. Las habitaciones eran pequeñas cabinas no más grandes que un camarote de barco, con 2 literas cada una, una pequeña mesilla, un mini armario, y un baño tipo avión con puerta hermética para que no saliera el agua de la ducha. Así que aquello apuntaba ser como el “camarote de los hermanos Marx”, y nunca mejor dicho.
Teníamos allí dos amigas danesas que habíamos conocido un año antes en Madrid cuando ellas estaban de erasmus. Mette y Mía, dos chicas encantadoras que hicieron de perfectas anfitrionas enseñándonos lo más atractivo de la ciudad… Lugares, costumbres, mucha fiesta y muchas risas.
Un tiempo horrible, frío nórdico (0º), lluvia y cielo gris. Anochecía a las 5:00 de la tarde. Su moneda, la corona danesa, hacía mella en nuestra estudiantil economía, porque al cambio todo era bastante más caro que con euros. Pero sin embargo como comentaba antes, la compañía se encargó de transformarlo en un viaje brutal. Primero por lo que pude aprender de una sociedad tan distinta y civilizada, muchas curiosidades como: Tiendas tipo Zara o Mango en calles como Preciados allí, ponen sus expositores de ropa en plena calle, sin apenas vigilancia, y nadie roba… Muchísima gente se desplaza en bici a todos sitios. Se respeta bastante al ciclista y nadie se atreve a llevarse una bici que no sea suya que vea por la calle, cosa que es bastante fácil… Recuerdo parar en una gasolinera a comprar algo de comer y beber, eran unos 5 artículos, y al pagar en la caja me quedo mirando al dependiente como esperando a que me meta las cosas en una bolsa para irme. El tío también me miraba como diciendo, ¿vas a coger tus cosas algún día? Y le pregunto en inglés, ¿me puede dar una bolsa? Y me responde, ¿quiere una bolsa? Fue adentro a buscarla, pasó el código de barras de esta por el láser y me la cobró… ajjaja. Me preguntaba yo, ¿Es tan raro pedir una bolsa para meter las cosas? ¿cómo se lleva la gente sus compras allí? Ajjaja. En definitiva, pude comprobar que la sociedad nórdica es muy educada y respetuosa. Calles muy limpias y ordenadas. Un tráfico que cumple las normas y en general, otro estilo de vida.
En cuanto al desmadre nuestro uffff. Los 3 días dieron para mucha fiesta y locura, pero por destacar algo en concreto, me quedaría con la noche que fuimos a cenar a un mexicano donde acabamos cantando mariachis y siendo el centro de atención de este. Nos fuimos al hotel con varios globos de helio que allí habían para hacer nuestro mini botellón previo a la fiesta en el saloncito del hotel. Empezamos contando chistes con voz de pitufo gracias al efecto del helio, los cuales nuestras amigas danesas no entendían pero se reían igual. Y acabamos jugando al juego de las sillas musicales que hacen los niños. El de que cuando para la música el que se queda sin silla pierde… pero con la variante de que el que se quedaba sin silla se quitaba ropa… Solo diré que acabamos todos medio en pelotas y que la gente que pasada por la puerta del salón nos miraba con cara de susto. Y aún así, nadie vino a echarnos la bronca de recepción… increíble. Y eso fue solo el comienzo de la noche, antes de salir.
Adjunto aquí una foto con mi amiga mía en una playita danesa, que por supuesto nada tiene que ver con nuestras playas canarias, sobre todo en temperatura. Otra foto de un puesto de perritos típicos daneses… buenísimos. Y un video de mi amigo Jorge contando un chiste mexicano tras aspirar helio (voz de pitufo).

Por último dar las gracias a Matias, Mariano, Jorge, Carlos, Pedro, Fede, Alsi, Coyote, Mette y Mía, por hacer que siempre recuerde ese viaje loco a Dinamarca.

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Posted on 11 Apr 2009 by admin

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